|
Jesús Martin Barbero
La relación constititiva entre cultura y comunicación se acentua hoy, cuando algunas de las transformaciones culturales más decisivas que estamos viviendo provienen de las mutaciones que traviesa el entramado tecnológico de la comunicación, mutaciones que estan afectando la percepción que las comunidades culturales tienen de si mismas y de sus condiciones de existencia, de sus modos de construir y dar cuenta de sus identidades.
La reconfiguración de las culturas locales y regionales responde hoy especialmente a la intensificación de la comunicación e interacción de esas comunidades con las otras culturas de cada país y del mundo. Desde dentro de las comunidades locales los actuales procesos de comunicación son percibidos a la vez como forma de amenaza a la supervivencia de sus culturas y al mismo tiempo como experiencia de interacción que, si comporta riesgos, también abre nuevas figuras de futuro. Lo que está conduciendo a que la dinámica de las propias comunidades tradicionales desborde los marcos de comprensión elaborados por no pocos antropólogos: hay en estas comunidades menos complacencia nostálgica con las tradiciones y una mayor conciencia de la indispensable reelaboración simbólica que exige la construcción de su propio futuro.
Pensada como elemento constitutivo de la mundialización cultural, la comunicación entrelaza un doble movimento de perversiones y oportunidades. La primera perversión proviene de la conformación de unas megacorporaciones globales cuya concentración económica se traduce en un poder cada dia más inatajable de fusión de los dos componentes estratégicos de la comunicación, los vehículos y los contenidos, con la consiguiente capacidad de control de la opinión pública mundial y la imposición de moldes estéticos cada dia más "baratos". La segunda perversión es la que han introducido los acontecimientos del "11 S" enrareciendo de controles y amenazas las libertades de información y expresión hasta el punto de poner en serios riesgos los más elementales derechos civiles. Pero la comunicación aparece también como encrucijada de dos estratégicas oportunidades: primera, la que abre la digitalización posibilitando la puesta en un lenguaje comun de datos, textos, sonidos, imágenes, videos, que viene a desmontar la hegemonía racionalista del dualismo que hasta ahora oponía lo inteligible a lo sensible, la razón a la imaginación, la ciencia al arte, y también la cultura a la técnica o el libro a los medios audiovisuales.Y segunda, la configuración de embriones de un nuevo espacio público y una nueva ciudadanía movilizados por una enorme pluralidad de actores sociales, movimientos y medios comunitarios cuyas redes permiten avizorar nuevas culturas políticas capaces de hacerse cargo de la cultura-mundo. Atención!, la mundialización no está conformando UNA cultura global sino rehaciendo las condiciones de existencia y ejercicio cotidiano de las culturas, tanto de las nacionales como de las locales. Lo cual no quiere decir que no haya dimensiones de la vida que esten siendo hegemonizadas por las imágenes y los imaginarios de las grandes industrias culturales. Pero en términos de políticas públicas lo decisivo es asumir que estamos tanto ante movimientos de uniformación cultural como a otros de diferenciación, esto es, de afirmación de la diferencia en todas las escalas y espacios sociales.
El nuevo paradigma comunicativo que, abandonando el unidireccional, lineal y secuencial modelo de la transmisión de información, nos introduce en modelo de red, interacción y conectividad, está posibilitando un nuevo tipo de comunicación de proximidad no ligada a la territorialidad sino a la espacialidad vitual. Nuevo paradigma que se traduce en una política que privilegia la sinergia entre muchos pequeños proyectos por sobre la complicada estructura de los grandes y pesados aparatos tanto en la tecnología como en la gestión. Y es precisamente a la luz de esta nueva perspectiva conceptual y metodológica de la comunicación que adquiere su verdadera envergadura la redefinición de la comunicación como práctica de la interculturalidad, es decir de una relación entre culturas ya no unidireccional y paternalista sino interactiva y recíproca.
Puntos de debate
- Mediación tecnológica del conocimiento y la información, y su peso en los
procesos de reforzamiento de la asimetria de poder entre paises y entre
culturas
- La batalla de los derechos individuales y colectivos a la información y el
conocimiento no sólo en el plano del accesso para las audiencias sino de la producción de información y la creación de conocimiento
- La especificidad de lo cultural frente a las crecientes deformaciones
introducidas por los acuerdos comerciales, que desregulan cada dia
más la propiedad y la función de las industrias culturales
- Las asimetrias economico-políticas -brecha digital- y oportunidades
educativo/laborales en la sociedad de la información
- La mistificación producida por una defensa de la " propiedad intelectual "
confundida con el copyright especialmente en el ámbito de la circulación y el intercambio digital
- Las conexiónes entre flujos de informaciones y de emigrantes no sólo en
términos ecónomicos sino tambien políticos y culturales
- El papel de las industrias audiovisuales y digitales en la integración regional
(Unión Europea, Latinoamérica)
- El estratégico escenario político abierto por la convergencia de las oralidades
culturales con las sonoridades y visualidades electrónicas
- Las brechas en abiertas en las grandes máquinas de los conglomerados
multimedia por la pluralización de los actores culturales y los medios de comunicación -radio,televisión,internet- públicos y comunitarios
- El nuevo espacio público en construcción por la redes ciudadanas que han
encontrado en la cultura un ámbito decisivo de participación y empoderamiento político especialmente en el ábito local y global.
<< Volver
|