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Jean Tardif
No es suficiente denunciar la perspectiva de choques de civilización para pasar por alto el hecho que la mundialización pone en presencia representaciones del mundo cuyas diferencias llegan a ser tanto más significativas cuanto que están mejor percibidas y parecen próximas y por lo tanto potencialmente mucho más amenazadoras si éstas no son comprendidas y aceptadas.
La mundialización cultural es una metamorfosis en la que los efectos estructructurantes se dejan sentir en todos los sectores y a todos los niveles de la actividad humana. Ella establece una competencia entre los sistemas políticos, económicos, sociales, y culturales, quienes están a menudo disociados y rearticulados . Conlleva a una redefinición de los espacios de interacciones humanas y de espacios simbólicos los cuales prolongan la posibilidades de actuar a escala mundial. ( abre a los espacios geoculturales una significación y una proyección inéditas).
La mundialización no es una fatalidad. Es un proceso complejo que resulta de decisiones y de acciones humanas y que deben por lo tanto ser dominadas por la voluntad humana. En la actualidad no se puede pensar y dirigir lo local y lo nacional sin tomar en cuenta los procesos mundiales. Pero se puede pensar lo mundial a partir de lo nacional . Las políticas nacionales o estatales sólo pueden reglamentar la mundialización. Se debe entonces inventar los medios de dirigir los procesos globales a través de la vía política y no a través de normas establecidas de manera burocrática.
Para reencontrar lo político se debe replantear la pregunta fundamental que resalta de manera inédita por la mundialización: ¿cómo vivir y actuar juntos con nuestras diferencias, a escala local, nacional, y extranacional (regional y mundial) ? Planteada en estos términos comprensibles para todos, la pregunta de la gobernabilidad de la mundialización exige respuestas apropiadas y articuladas para cada nivel. Obliga a repensar el gobierno mundial en su relación con la democracia. Pone en evidencia la necesidad de elaborar políticas locales y nacionales para asumir las consecuencias de la mundialización, pero sobre todo la necesidad de elaborar los medios de controlar los proceso globales en el contexto mundial que no está definido solamente en términos de fronteras estatales o nacionales.
Dentro de esta perspectiva puede y debe ser adoptado un punto de vista político de los retos geoculturales los cuales no se reducen a retos geopolíticos y geoeconómicos. La cultura no puede ser tratada bajo el modo de la excepción ni de manera subordinada a la razón de Estado y/o al mercado. No se trata de proteger la diversidad cultural en sus manifestaciones pasadas o presentes. El proyecto de pluralismo cultural consiste más bien en definir las condiciones de interacción aceptables entre las entidades geoculturales. De esta manera puede constituir la respuesta a la mundialización cultural. Y la alternativa política a la perspectiva de choques de civilización.
Este proyecto político podría ser elaborado alrededor de las hipótesis siguientes :
Nuevas instancias de deliberación pública y de concertación, abiertas sobre la base del reconocimiento mutuo para todas las categorías de actores interesados - poderes públicos, actores cívicos y sociales, empresas, expertos. Instituidas por los espacios geoculturales, tales instancias podrían abrir la vía para un Consejo mundial de culturas ( o un Consejo mundial de espacios geoculturales;
Elaboración y puesta en marcha de un régimen adaptado a las interacciones y a los intercambios culturales. Fundado sobre cinco principios : responsabilidad, apertura controlada, multifuncionalidad, precaución, reciprocidad. Lejos de limitarse a una formula declaratoria, estos principios darán lugar a una serie de medidas concretas para asegurar la puesta en marcha.
¿Utopía? Es más bien todo lo contrario, pues el realismo exige ahora de encontrar, por medio de la vía política que no debe ser reducida al Estado, las respuestas concretas a los desafíos que plantea la mundialización, en particular en su dimensión cultural.
Para emprender el movimiento, seria suficiente que ciertas áreas geoculturales, quienes no son simples productos de la historia, decidan de poner en marcha un proceso fundacional, análogo a aquel emprendido por las entidades de fundamento regional en función de otros desafíos, y se provean de una instancia que supervisaría el régimen que les permitiría constituirse en un verdadero espacio de interacciones interculturales. Afirmando a la vez la dimensión política de la cultura y su predominio como proceso constitutivo de toda comunidad humana establecida de manera voluntaria.
Así, las áreas geoculturales, transnacionales, como los espacios geoeconómicos, podrán constituir esferas de responsabilidad, de interacción y de coexistencia dentro de un sistema que ya no es solamente internacional y cada vez más mundial, como un medio de construir la alteridad y de asumir las interdependencias.
Lista de temas de debate :
Límites del sistema internacional y de instancias de gobierno mundial.
Gobierno mundial y democracia: instancias de tipo nuevo.
- ¿Cómo controlar los procesos globales?
Lugar y papel de las entidades geoculturales dentro del gobierno mundial
Hacia un consejo mundial de las culturas : funciones, composición…
Un régimen específico para las interacciones culturales
Los cinco principios y las medidas que se desprenden de ellos.
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